Voy corriendo por un pasillo estrecho, derecho hacia la luz. Cuando llego a la puerta me encuentro al borde de un abismo, y el vértigo sube por mi estómago, oprimiéndome finalmente la garganta.
Dos lágrimas resvalan por mi cara y se suicidan cayendo al vacío que hay unos centímetros delante de las puntas de mis dedos.
Miro hacia atrás y me doy cuenta que no tengo otra salida. El viento agita mi pelo suelto, enredándolo en complicados nudos. El vestido azota mis piernas, haciendome perder el precario equilibrio que poseo. Y caigo...
Caigo... uniéndome a mis lágrimas suicidas, mojándome con todas las lágrimas derramadas sobre ese mismo vacío... Y caigo...
Caigo eternamente, por siempre... con el viento enredando mis cabellos, con el vestido azotándome las piernas... con mi mirada puesta sobre la sonrisa cínica que posee tu rostro, asomándose por el borde del abismo, observándome caer...
viernes, 7 de septiembre de 2007
jueves, 6 de septiembre de 2007
La lluvia golpea mi cara,
Agotando mis fuerzas y mis ganas de seguir.
Gritaría, pero ya no me sale la voz.
Reiría, pero ese sentimiento hoy me es desconocido.
Intento ahogar lo que siento,
Matando todo lo que llevo dentro.
Ahora que ya lo he perdido todo,
Siento como mi alma se desborda por mis ojos...
miércoles, 5 de septiembre de 2007
Hubo un tiempo en que era demasiado buena, intentaba no decir ni hacer algo que pudiera herir o lastimar a los demás, pero algunos de mis no tantos años vividos me enseñaron que si seguía siendo así, las personas se iban a aprovechar y yo me iba a envenenar por dentro.
Lamentablemente esa enseñanza llegó tarde, porque la mayor parte de mis cosas buenas se envenenaron.
Creí por un tiempo que todo el amor que sentía, y que siento por vos, iba a encontrar el antídoto a tan mortal veneno, pero hoy me doy cuenta que no fue así...
Me duele perderte... todo lo que hago te aleja cada vez más de mi, lo se... pero no puedo detenerlo. Mi impulsividad se encarga una y otra vez de mostrar un poco de lo peor de mi. Si, un poco... porque hoy creo que tengo más cosas malas que buenas dentro de mi.
Me duele perderte... aunque parece que hace tiempo que ya te perdí...
lunes, 3 de septiembre de 2007
Obtener el perdón de alguien cuesta mucho, más si es algo grave. Se que el perdón no se regala, vos me lo enseñaste. Y se que siempre me costo obtener el perdón de tu parte.
Creo que uno de mis defectos es dar el perdón facilmente y eliminar la causa que hizo que la otra persona me lo pidiera. También creo que otro de mis grandes defectos es abrir demasiado la boca, ser impulsiva con mis palabras, olvidando que tal vez a la persona a las que van dirigidas le duela.
Se que muchas veces me cuesta admitir mis errores, pero esta vez es diferente. Mi boca hablo de más, transmitiéndole a mis manos lo que pensaba sin pensar.
Pido un perdón que, se, no va a llegar...
Pienso que la muerte es un ángel con forma de hombre que, cuando viene a llevarte, posa sus labios sobre los tuyos y te saca el alma del cuerpo, llevándola consigo para toda la eternidad.
Cuando besaba tu boca te daba en cada beso un poco de mi alma, y cuando te fuiste, cuando te marchaste dejandome sola, quedé con el alma deshecha, hecha jirones.
A pesar de eso, a pesar de que ya no tengo el alma completa, le vendería un poco más de ella al diablo que eres, por rozar nuevamente tus labios, por besar un poco tu boca tan solo un segundo más... un segundo más...
domingo, 2 de septiembre de 2007
Te extraño... pero que puedo hacer? Nada... solo callar, y tratar de dejar plasmado lo que siento en este espacio...
Espacio que ahora es mio y de mis sentimientos, pero que hasta hace poco era de los dos.
Si, de los dos. Porque yo escribía por vos (como lo hago en este momento), porque yo escribía para vos (como también lo hago ahora)... pero antes sabía que leías, antes te gustaba como escribía... antes.... antes.
Antes eran tiempos más agradables a los de ahora, antes no estaba tan sola...
sábado, 25 de agosto de 2007
No siento mis labios, comezón, mareos, escalofríos, una parte de mi cabeza va para un lado, mientras que la otra parte toma el camino contrario. Mi pierna no para de moverse, y cuando intento tragar, parece que tragara pegamento... Dejo de respirar, aunque se que en realidad lo sigo haciendo.
Solo un pensamiento circula por mi cabeza, y todos creen saber cuál es, lamento contradecirlos, pero hoy no le toca parte alguna de mi pensamiento a él.
Qué es lo que pienso?, en realidad no lo se, porque las ideas pasan como rayos a pura velocidad, y no dejan que les eche siquiera un vistazo.
Me perdí, e intento volver a comenzar, pero en el intento me quedo... ya no puedo pensar más...
miércoles, 22 de agosto de 2007
Cuando deje de soñar será un día muy triste... porque eso va a significar que murió mi imaginación, sofocada por la realidad.
Si dejara de soñar significaría que ya no existen, ni siquiera en mi mente, los cuentos de Hadas y que solo la realidad malvada sera mi compañera en las noches.
Significaría que perdí a mi niña interior, con su dulzura, con su inocencia, con el brillo en los ojos por algo que ha visto y que le parece mágico... a la niña que aún hoy, con 20 años, cree que la magia existe y que la mayoría de los sueños pueden hacerse realidad.
Si dejara de soñar, dejaría de ser yo y pasaría a ser uno más... porque sueño hasta despierta con cosas que tal vez no se pueden realizar; porque soñar ya es parte mía, es parte de mi vida...
Cuando deje de soñar será un día muy triste... porque eso va a significar que murió mi imaginación, sofocada por la realidad.
"(...)Dormir, según se sabe, es el más secreto de nuestros actos. Le dedicamos una tercera parte de la vida y no lo comprendemos. Para algunos no es otra cosa que un eclipse de la vigilia; para otros, un estado más complejo, que abarca a un tiempo el ayer, el ahora y el mañana; para otros, una no interrumpida serie de sueños. Decir que la señora de Jáuregui pasó diez años en un caos tranquilo es acaso un error; cada instante de esos diez años pudo haber sido un puro presente, sin antes ni después. No nos maravillemos demasiado de ese presente que contamos por días y noches y por los centenares de las hojas de muchos calendarios y por ansiedades y hechos; es el que atravesamos cada mañana antes de recordarnos y cada noche antes del sueño. Todos los días somos dos veces la señora mayor. (...)"